El pasado 2 de febrero se celebró el Día de la Vida Consagrada. Cada consagrado, con su vida y testimonio, nos anuncia que Dios Padre está presente en cada uno de nosotros, que no podemos perder la esperanza y que todos somos hijos de un mismo Dios. Nos tenemos que sentir enormemente agradecidos por tantas personas que han apostado por la Vida Consagrada y en concreto, por nuestras Hermanas Franciscanas Madre del Divino Pastor, digno ejemplo de la sencillez, humildad y trabajo para y por los demás. ¡ Felicidades HERMANAS !

Destacado: