Cuántas veces nos encontramos en nuestros dispositivos digitales ( tablet, móvil, ordenador,...) el molesto mensaje “instalando actualizaciones”. Y es que el sistema operativo de nuestras máquinas necesita “resetearse” y volver a configurarse para funcionar mejor.

Eso también le pasa a nuestra vida y a nuestra fe. Hay momentos en los que necesitamos parar, pensar, y volver a “configurarnos” para apartar de nuestro día a día aquello que no nos hace bien y mejorar en esos otros aspectos que nos hacen crecer como personas. Y ahora es el momento de instalar esa actualización: la Cuaresma.

El Papa Francisco en su mensaje para este tiempo de conversión, nos invita a que renovemos “nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo”. (...) “El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión”:

  • Un ayuno que significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Jesús.
  • En la oración podemos encontrar la esperanza “como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión”.
  • Caridad quiere decir preocuparnos por nuestros compañeros, profesores, amigos, por aquellos que nos cruzamos por un pasillo del colegio… y cuidarlos. Especialmente a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, a causa de la pandemia de COVID-19.”

Desde nuestros colegios viviremos esta Cuaresma, que arranca hoy, Miércoles de Ceniza,quizá, de un modo distinto al que lo solíamos hacer. Pero juntos caminaremos hasta la Pascua para, así , todos juntos ( familias, alumnos, profesores, hermanas, PAS,...) encontrarnos con Cristo Resucitado en la Pascua.
 

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