Coincidiendo con el inicio del mes de julio, el Colegio Divina Pastora de Córdoba, junto con otros colegios de su congregación, peregrina a Santiago de Compostela para abrazar al Apóstol.

Peregrinar supone emprender un viaje, visitar un lugar santo donde se manifiesta de modo particular la presencia de Dios. Millones de personas, a lo largo de la historia, han caminado por rutas, sendas y senderos buscando este objetivo.

A comienzos de julio, un grupo formado por setenta personas pertenecientes a la Congregación de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor se pusieron en marcha con la ilusión que supone emprender el camino a Santiago de Compostela unidos en familia, la Familia carismática de Mª Ana Mogas. Integraban el grupo profesores, religiosas, alumnos, antiguos alumnos y familias de los colegios de Madrid, Córdoba, Andújar, León y Orense. El objetivo estaba claro: llagar a Santiago y abrazar al Apóstol. El camino, una oportunidad para conocer a otras personas, para crecer, compartir, disfrutar y vivir juntos en la fe.

El camino comenzaba en Orense y culminaba en Santiago, pasando por las localidades gallegas de San Cristovo de Cea, Lalín, Bandeira y Lestedo. 120 km. que formaban parte del último tramo del conocido como Camino mozárabe Sanabrés, quizá uno de los más desconocidos y hermosos de los caminos jacobitas.

En la mente de los peregrinos se gestaba una pregunta: ¿qué encontraré en el camino, qué puedo esperar de él, llegaré a la meta? Y en la meta, una respuesta: el camino es pobreza, sufrimiento, humildad, historia, arte, naturaleza viva, pero también es solidaridad, esperanza, interioridad y una oportunidad de cambio, de dejar atrás todas aquellas cosas que llevamos a diario en la mochila y que nos pesan demasiado. En definitiva, una experiencia de vida y de fe.
 

Destacado: