Conocer y satisfacer continuamente las necesidades y expectativas de las familias es uno de los retos que nos proponemos cada año desde los centros. Por ese motivo, queremos favorecer, desde todos los ámbitos, la participación e implicación de las familias en el desarrollo del proyecto educativo.


Una de las vías para conseguirlo es potenciar la formación en los centros de grupos focales de familias. En ellos, se tratan temas compartidos con distintos puntos de vista, con diferentes familias, con variadas experiencias, intereses y valores.


Estos grupos son muy enriquecedores, por las aportaciones que realizan, para el centro educativo ya que analizan diferentes temas y situaciones desde otras perspectivas.


La metodología que utilizamos en las tertulias se basa en el diálogo. Este se convierte en generador del aprendizaje. El aprendizaje dialógico tiene como base las reflexiones, los debates y los argumentos, y también las experiencias de la vida cotidiana de las personas participantes.


A través del diálogo igualitario crecemos todos ya que construimos nuestras interpretaciones basadas en los argumentos aportados. Esta manera de aprender dialogando y valorando todo lo que hemos vivido a lo largo de nuestras vidas nos debe ayudar a definir, como objetivo principal de la educación, la transformación social a favor de una sociedad más justa, democrática y solidaria.

Intentamos analizar cuáles son las responsabilidades de la Comunidad Educativa, desde unos objetivos comunes:

  • Acompañar a nuestros hijos/alumnos a partir de sus características y de sus necesidades, para el desarrollo de su potencial y de su saber hacer.
  • Colaborar en la creación de una visión de futuro o una meta (medible, específica, tangible y alcanzable) a la que aspirar.

Procuramos entender y responder a los interrogantes que se plantean las familias, desde la cercanía y la afectividad:

1. ¿Qué nos piden los niños a los educadores y a los padres?

  • Sensibilidad para detectar y entender la necesidad que está mostrando.
  • Disponibilidad para ofrecer la respuesta más adecuada a cada necesidad, conforme esta se manifiesta.
  • Flexibilidad para seguir al niño en sus necesidades.


2. ¿Qué actitudes esenciales tenemos que tener los padres y educadores?

  • Saber escuchar activa, efectiva y afectivamente.
  • Saber facilitar situaciones y proyectos.
  • Tener vocación de ayuda.


En definitiva, es un encuentro que quiere desarrollar el espíritu de familia educativa, desde el afecto y la confianza.

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